Imagina que ya es diciembre

Estándar

La ‘vuelta al cole’ se ha convertido en una oportunidad para retomar esos propósitos desatendidos a lo largo del año. Los objetivos indeterminados, desmedidos o ajenos a la gestión de uno mismo no suelen pasar a formar parte de la agenda de quehaceres diarios y por eso se desatienden.

Perder peso, ser más organizado, vender más, aprender inglés o dejar de fumar son los objetivos estrella. Pero, ¿cuánto peso semanal perder y qué nueva dieta hacer para conseguirlo? ¿Más organizado en qué y a qué estoy dispuesto? O ¿Cuánto más vender, de qué producto y qué acciones distintas hacer para conseguirlo? Son las preguntas clave a formularse para poder verdaderamente convertirlo en tareas.

Para reconducir estas situaciones se necesita implantar un cambio. Ya sea para cumplir  propósitos personales, profesionales o de una organización. Pero para que este cambio no sea rechazado no debe suponer un abismo en la práctica.

El método Kaizen es una filosofía de origen japonés basado en la mejora continua aplicada a la industria. Este método brinda un modo de enfocar los cambios mucho más sencillo y amable: introduciendo pequeños gestos en nuestras rutinas que, a la larga, suponen una considerable diferencia.

Estos pequeños cambios deben estar reflejados en la agenda. Para ello, lo idóneo es fragmentarlo en acciones concretas que puedan cumplirse cada día. Aquí surge la necesidad de trazar un Plan de Acción.

 

¿Qué es un Plan de Acción?

Es un propósito personal por escrito que ordena y prioriza las acciones necesarias para cumplir con el objetivo establecido.

¿Qué hace falta para prepararlo?

Pararse a pensar en esas acciones concretas a hacer y con qué periodicidad. El Plan de Acción tiene que tener un holograma del estado actual del propósito, para que la meta a alcanzar quede definida.

Se deben fijar fechas en las que cumplir cada acción y ordenarlas por escala de prioridad para sacar provecho a nuestro tiempo.

 

Una visión externa siempre encuentra las flaquezas

¿Para qué sirve tener un Plan de Acción?

  • Para autoreflexionar sobre lo ya recorrido y cambiar en aquellos puntos que sean necesarios.
  • Tener una guía de en qué trabajar con más dedicación.
  • Tener escrita la estrategia de los ‘Qué’ y los ‘Cómo’ conseguir el objetivo: el resultado esperado, la planificación en el tiempo, los recursos necesarios y las acciones concretas convertidas en tareas.
  • Para que dirección o un amigo supervisen y pueda orientar y ayudar a conseguirlo. Una visión externa siempre encuentra las flaquezas.

Estructura de un Plan de Acción:

  1. Objetivos definidos
  2. Análisis de la situación actual
  3. Diagnóstico DAFO (Debilidades, Amenazas, Fortalezas y Oportunidades)
  4. Prioridades estratégicas
  5. Plan de acciones concretas para conseguir los objetivos
  6. Dar un seguimiento semanal

 

Septiembre es el mes apropiado para trazar un plan de aquí a final de año. Quedan poco más de 100 días en la agenda para anotar las acciones concretas para cumplir esa meta que parece inalcanzable.

Imagina que ya es diciembre. Puede pasar dos cosas: no has hecho nada y todo sigue igual o al final sí hiciste tu Plan de Acción y todo ha cambiado para siempre.

¡Es el momento de ponerse a la tarea!

Por @OlgaAvellan

 

Imagen designed by Freepik

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