¿Solo mujeres?

CARNET OLGA mas pesoSororidad. A penas han hecho falta 111 años para que oficialmente se reconozca este vocablo tan útilmente en boca de todos –o más bien de todas-. Fue en 1907 cuando Unamuno reclamaba a través de su novela La Tía Tula la necesidad de tener la palabra sororidad. El destacado de la generación del 98 escribía literalmente: “No es lo mismo, ni mucho menos, lo paternal y lo maternal, ni la paternidad y la maternidad”, y por tanto “es extraño que junto a ‘fraternal’ y ‘fraternidad’, de frater, hermano, no tengamos ‘sororal’ y ‘sororidad’, de soror, hermana”.

Lo que no podía predecir el filósofo es que sororidad se convertiría en la palabra más de moda del 2018, hasta tal magnitud que la Real Academia Española la incorporara este pasado diciembre en su diccionario digital bajo la descripción: “Agrupación que se forma por la amistad y reciprocidad entre mujeres que comparten el mismo ideal y trabajan por alcanzar un mismo objetivo”.

Aunque me planteo yo que, puestos a aplicar un lenguaje igualitario e inclusivo –más acorde al siglo en que vivimos-, en vez de emplear “fraternidad” – la hermandad entre hombres- o la reciente “sororidad” -entre mujeres-; sería más propio el término mixto “hermandad”, que incluye tanto a mujeres como a hombres por igual.

Me esfuerzo a diario para conseguir la igualdad, pero también el bienestar de quien me rodea. Una igualdad real, en aquella que quepamos todos

Porque yo soy mujer. Y como tal, me esfuerzo a diario para conseguir la igualdad, pero también el bienestar de quien me rodea. Una igualdad real, en aquella que quepamos todos. Porque si un hombre comparte ese ideal y ese objetivo, estaría excluido de esta agrupación solo por ser hombre. Ellos son los aliados en este objetivo común en pro de la igualdad, no los enemigos a derribar.

No me verás con la cara pintada, un pecho fuera o pancarta en mano gritando lemas. Mis herramientas para conseguir la igualdad van por otros derroteros

No soy mujer de queja en las calles –al menos hasta ahora-. No me verás con la cara pintada, un pecho fuera o pancarta en mano gritando lemas. Mis herramientas para conseguir la igualdad van por otros derroteros. Busco mejorar la situación laboral de las mujeres preparándolas para optar a puestos con responsabilidad. Llegando a los cargos directivos podremos equiparar a las personas con cambios en la filosofía de las empresas. El objetivo común –emplees la técnica que emplees- debe ser construir un entorno laboral y social donde no quepa la discriminación.

Pero no todo tiene que ser de magnitudes estratosféricas para que dé resultado. De la generación del 27 nos llega Miguel Hernández puntualizando aquello de: “Hacer algo grande de lo más sencillo”.  Seguro tendrás cerca de ti una mujer que se siente excluida o minusvalorada. Anímala, apóyala. Que se empodere. Ayuda a esa madre sola con dos hijos que no tiene con quién dejarlos para ir a ganarse el pan. Tu compañera de trabajo que necesita que la cubras o le enseñes a cómo desenvolverse con una tarea. Pongamos en práctica la solidaridad de proximidad.

Olga Avellán

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s