[Des] amor de verano

No es la primavera. Son las vacaciones las que el corazón de los españoles altera. Y es que el 30% de los divorcios se firman cuando acaba el verano. España es el segundo país de la Unión Europea con la mayor tasa de rupturas, con una media de 400.000 anuales –68 por cada 100 matrimonios– y septiembre es el mes estrella. El primero es Portugal, con 70 por cada 100 matrimonios.

Ya lo cantó el Dúo Dinámico en su balada “Amor de verano” –que puso banda sonora al final de la mítica serie Verano Azul en los 80–: «El final del verano llegó y tú partirás…».

Los psicólogos advierten que pasar más tiempo juntos hace aflorar las tensiones de pareja

Los psicólogos expertos en relaciones matrimoniales advierten que pasar más tiempo del habitual juntos hace aflorar las tensiones que pueda haber en la pareja. Durante el año, con el ritmo de trabajo, las actividades con los niños, los planes con los amigos… se limita el tiempo y cada uno tiene su espacio. Pero cuando llegan las vacaciones, nos da por aplicar el erróneo concepto de ‘recuperar las horas perdidas’ y tendemos a hacer todos los planes conjuntos para cada uno de los días libres; sin dejar cabida a la necesaria independencia. Y parece ser que es el exceso de convivencia el que desgasta el amor.

Por salud física, mental y emocional conviene planificar unas vacaciones variadas

Es de camicaces dejarlo todo a la aventura de lo que surja. Tan ordenados que somos con mil tablas y calendarios durante todo el año, pues se trata de aplicar lo mismo para las vacaciones. Planes variados, donde se tengan momentos para todo y para todos. La finalidad es no frustrarse por no haber aprovechado el verano y no pagarlo con la otra persona. Por salud física, mental y emocional conviene: continuar con la rutina de deporte, leer ese libro tan gordo que llevas tiempo queriendo leer, divertirse en parques de atracciones con los niños, aprovechar para encontrarte con amigos que durante el año no tienes la posibilidad y, por supuesto, hacer planes de pareja para irse a un viaje, para salir a cenar, ir a la playa o ruta de montaña; pero que sea un plan a hacer juntos –solos los dos si apetece– para disfrutarlo, porque gusta a ambos.

No está todo perdido. Si hemos dejado nuestra inteligencia emocional en casa y en plenas vacaciones hemos discutido con la pareja, todavía queda un atisbo de esperanza para salvar la relación. Antes de pedir la cita exprés en el abogado para preparar los papales de divorcio, pongamos en uso la palabra mágica por excelencia. Esa que da título a decenas de canciones de todas las épocas y estilos. Aunque destaquemos la que se ha convertido en un himno de la balada romántica del mismo dúo que antes ponía fin al amor: «Perdóname, te quiero tanto que yo sin ti no sé vivir, mi amor».

Olga Avellán

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