¿Periodistas o afines?

Excepcionalmente dotado como estratega político, orador y prosista −en los años cincuenta a.c.− Julio César ya redactó en su escrito De Bello Gallico una visión particular de su Imperio, que podría compararse con los tipos de comunicación política e institucional de nuestros días.  Difundió la justificación de la intervención armada en la guerra de las Galias para mantener la creciente influencia de Roma sobre el Mediterráneo. Este documento es considerado hoy como una pieza maestra del latín clásico. El complot que terminó con su vida en el 44 a.c. le impidió ver materializados sus proyectos y deja para la historia una calificación de la ambición política y de quienes afrontan esa responsabilidad. Los tiempos no han cambiado tanto.

La era de la comunicación en la que hoy vivimos traslada al periodismo político a una nueva dimensión. Transmitir información desde un gabinete de comunicación institucional va más allá de la necesidad de difundir información veraz y contrastada. El siglo XXI es la etapa de la comunicación instantánea y fugaz. Representa un gran reto para los periodistas del presente y del futuro−. No basta con graduarse en Periodismo. Se requieren otras muchas habilidades asociadas a la comunicación, al diseño, a la publicidad, a la psicología y a la sociología. Si a esto le sumamos la enorme tasa de intrusismo que sufre la profesión, lo más aconsejable es ponerse al día constantemente, reciclarse y adquirir todas las habilidades posibles sobre esta envolvente disciplina.

La tremenda transformación digital que vivimos −IA, Big Data, blockchain, etc.− presenta grandes retos que deben ser afrontados con garantías también desde la perspectiva de la comunicación institucional y el periodismo. Destacados profesionales de la prensa, la comunicación institucional y los recursos humanos nos ayudan a entender cuál debe ser el perfil de quienes se ocupan de la comunicación institucional en ayuntamientos y organismos públicos y cómo se debe abordar esa transmisión de la información. ¿Qué cualidades deben tener los responsables de prensa institucional? ¿Qué peso tiene la afinidad política con el líder y su lealtad ideológica?

La comunicación institucional se desarrolla de modo organizado por una institución y va dirigida a las personas y grupos del entorno social donde desempeña su labor. El objetivo es establecer relaciones de calidad −a través de los mensajes y la información− entre la institución y los públicos a los que se dirige, para darse a conocer socialmente, comunicarse con los destinatarios de la manera más directa, promover las actividades de la institución y proyectar una imagen pública adecuada a sus fines y actividades.

En la empresa privada la comunicación institucional está considerada como un aspecto fundamental. Es la encargada de generar y proyectar la imagen hacia el consumidor final. Para que la competencia y la saturación de información que recibe el público no resulten perjudiciales a los propios intereses, las empresas optan por producir su propia información. En esta línea está concebida la comunicación corporativa de instituciones públicas. Los gabinetes de comunicación institucional producen sus propias noticias, cubriendo las necesidades de generar la imagen fiel del ente y de sus responsables políticos, comunicarse de manera directa con los administrados y promocionar las actividades promovidas por la institución en cuestión. De ella depende la reputación de quien se representa, por lo que también se utiliza cierto grado de persuasión y de evitar o eludir asuntos incómodos –por el sentido de pertenencia al grupo de las personas que integran los gabinetes de prensa–. Hay una cosa clara: lo que no se comunica, no existe. “Si no se habla de algo es como si no hubiera sucedido”, decía Oscar Wilde.

El equipo de prensa del Ayuntamiento de Alicante planifica los temas cada mañana. A.M.

Afinidad política
En ocasiones la Comunicación Institucional cae en manos de personas afines al partido que gobierna, sin titulación ni especialización en Periodismo o Comunicación, una consecuencia más del intrusismo que sufre la profesión. Es una práctica común pero reprobable, ya que desprestigia al verdadero profesional del periodismo o la comunicación estratégica.

El periodismo en la provincia de Alicante es una actividad que no está regulada por un Colegio Oficial, como sí ocurre en otros territorios de España –Cataluña o Murcia-. Esta circunstancia hace que cualquier persona pueda ejercer de periodista, aun sin titulación específica. En el sector de la comunicación institucional la situación se vuelve más controvertida, ya que la afinidad ideológica representa un factor determinante a la hora de contratar personal para los gabinetes de comunicación en Ayuntamientos, Consellerías u otros estamentos públicos.

Javier Izquierdo: “No hace falta ser militante político para ser jefe de prensa de una institución, lo fundamental es la profesionalidad y la lealtad”

Ante esta situación, Javier Izquierdo, jefe de prensa del Ayuntamiento de Alicante, plantea que los componentes que deben primar en un periodista de un gabinete de prensa son: la profesionalidad y la lealtad. “Tienes que tener claro que estás trabajando en un Ayuntamiento y debes tener lealtad hacia la institución que representas y en este caso hacia el alcalde”, reafirma Izquierdo. Asegura que es un error de muchos partidos políticos el colocar en estos gabinetes a personas más o menos afines políticamente en vez de buenos periodistas que son los que verdaderamente tienen la profesionalidad para trasladar –de un modo objetivo- lo que está pasando en la institución y comunicar la gestión que lleva a cabo el equipo de gobierno. A fin de cuentas, la comunicación institucional se centra en comunicar las políticas y actividades que una institución pública está llevando a la práctica.

Según Izquierdo, un buen periodista debe tener la titulación y la experiencia en redacción de notas de prensa con gancho, pero además estar empapado de la actualidad. Aquel que está constantemente informado y atento a lo que está pasando tiene más posibilidades de ofrecer respuestas informativas a todo lo que genera la institución. Una labor a destacar del jefe de prensa es la de actuar como mediador entre la institución que representa y los medios de comunicación del área de influencia. Hay que proporcionar a los periodistas el acceso a los representantes públicos siempre que sea posible y generar un diálogo con ellos para entender las críticas que sobre su gestión se publican. Para ello, hay que ver las televisiones, escuchar las distintas emisoras de radio, leer la prensa y seguir las redes sociales. Es imprescindible involucrarse con la actualidad diaria, con la finalidad de poder reconducir cualquier controversia o encauzar de otro modo el material a proporcionar a los medios, para que el mensaje pueda llegar. “Nosotros producimos material informativo diario de todo lo que se genera en el Ayuntamiento. Luego los medios son selectivos, y se hacen eco de unos temas u otros según sus prioridades”, y añade Izquierdo que “también utilizamos nuestros propios canales de comunicación para hacer llegar la información al ciudadano vía redes sociales, blogs o la web municipal”.

Doble intrusismo
Los medios de comunicación y los gabinetes de prensa de las instituciones están viviendo una misma transformación. Ya no solo son necesarios buenos periodistas tradicionales, irrumpe con fuerza la figura del comunicador. La diversificación de los canales de información hace que sean los ciudadanos los que tengan la potestad de decidir qué, cómo y cuándo quieren ser receptores de un mensaje. Conviven los medios históricos –televisión, radio y prensa escrita- con las redes sociales –Facebook, Twitter, YouTube, Blog de la institución, diarios digitales-, y a todos ellos hay que dotarlos de contenido específico según la tipología de la plataforma.

Esta nueva figura del comunicador ha agravado el intrusismo que sufre la profesión periodística. Ya no solo irrumpen a ocupar puestos de comunicadores personas que no tienen preparación específica -ya sea en Periodismo, Marketing o Comunicación Audiovisual- sino que ahora se les abren puertas a personas que sin tener ninguna preparación universitaria entran a encargarse de una labor tan sensible como es la de comunicarse con los ciudadanos –solo por el hecho de ser afines a un partido político-; una evidencia de la mediocridad de muchos gabinetes de comunicación institucional, sobre todo en ayuntamientos de pueblos y pequeñas ciudades.

Antonio Sola: “La comunicación y el marketing político es una industria y requiere de profesionales debidamente formados”

Ante esta tendencia hacia la que se encauzan los gabinetes de las instituciones públicas, Antonio Sola, estratega político de reconocimiento internacional, asegura que un profesional de otro ámbito –como puede ser un abogado- preparándose adecuadamente puede llegar a ser un buen comunicador político. “El problema reside cuando meten –porque es más fácil– al hijo de o al que está el siguiente en la lista electoral, pues acaban con el concepto de una buena comunicación política en España”, destaca Sola. El estratega valora que hemos avanzado mucho en el empleo de las nuevas herramientas de comunicación, pero que –al mismo tiempo– hemos retrocedido en la calidad de quienes deciden poner al frente de esa comunicación. Sola afirma que “es tan mediocre la comunicación política que estamos haciendo en España como la mediocridad de los líderes que tenemos”. La cultura de entender la política como un patrimonio de ‘familias’ y el egocentrismo de algunos líderes impide que se ponga al frente a los mejores en comunicación. Dice una consigna empresarial norteamericana que hay que rodearse de personas mejores que tú para alcanzar el éxito. Esto llevado al mundo del asesoramiento político deriva en que es más eficiente rodearse de buenos comunicadores que sepan dirigir los mensajes y aconsejar actitudes que de aquellos que se limitan a aplaudir y dar palmaditas en la espalda. Antonio Sola opina que estamos asistiendo a la muerte de los ideales -en su más pura esencia- y afirma que “es partidario de pensar que la potencia del liderazgo es mucho más importante que la potencia de las ideologías”.

La especialización
No es suficiente con ser licenciado o graduado en Periodismo. Para manejar una buena comunicación política se requiere de una formación específica y desarrollar habilidades diversas, como cuidar la imagen del candidato -destacando sus virtudes y mitigando sus defectos-.

Nuria Jiménez: “Se valora tener la titulación, pero también formación especializada y haber ocupado con éxito un puesto similar”

Nuria Jiménez, experta en desarrollo directivo, asegura que para contar con un nuevo integrante en una organización se valora que tenga la titulación, pero también formación complementaria y especializada, así como haber ocupado con éxito un puesto similar en el pasado. La experiencia es una de las claves fundamentales para poder desenvolverse en un entorno tan evolutivo como es la comunicación de una institución. “La eficacia será mayor o menor en función de la coherencia y la integridad que demuestre el comunicador”, afirma Jiménez. También el jefe de prensa del Ayuntamiento de Alicante, Javier Izquierdo, insiste en la necesidad de que el periodista que trabaja en un gabinete de prensa haya pasado antes por un medio de comunicación “para que sepa ponderar las necesidades que tienen los medios y conozca las carencias que debe solventar”.

Miguel Molina: “Tratamos de profesionalizar el sector, aunque formamos a gente que por desgracia nunca van a tener una oportunidad”

Miguel Molina, periodista experto en liderazgo, organiza cursos de especialización para crear profesionales en el arte de la comunicación política. A pesar de que es un férreo defensor de que hay que poseer una titulación específica, a sus cursos asisten personas de toda índole y cualificación. “Alguien que no tenga una base periodística o de márketing se va a perder en cuanto tenga un conflicto con un medio de comunicación porque no entiende las reglas del juego”, asegura Molina. La comunicación institucional se ha extendido cada vez a más ayuntamientos. Comienza a ser una novedad en muchos pequeños municipios, donde se repite la dinámica de colocar a los fieles. Miguel Molina trata de profesionalizar el sector para que las cosas se hagan con coherencia, ética y respeto, pero sabe que muchas veces las enseñanzas que difunde caerán en saco roto porque nunca van a tener una oportunidad. Molina insiste en que se deben dominar las técnicas del periodismo para ejercer una comunicación exitosa “como saber que no es lo mismo enviarle una nota de prensa a una radio, a una tele, a un periódico o a un digital, porque cada uno tiene sus peculiaridades y sus necesidades” y añade que “si no dominas eso estarás fracasando”.

A falta de que se cree una regulación específica sobre el ejercicio del periodismo –o que algún día nazca un Colegio Profesional que obligue a estar colegiado para ejercer–, debemos ser exigentes con quien ocupa puestos en los gabinetes de comunicación. De ello depende el prestigio de la profesión periodística –y el éxito o fracaso de la actividad comunicativa en la institución–. Eso no exonera a los periodistas de la especialización exhaustiva sobre las herramientas que hoy se precisan para llegar al público, por eso creemos necesaria la preparación continua en todas las áreas, para que –allí donde se necesite– haya siempre un periodista formado que pueda ocupar el cargo.

Andrés Maestre y Olga Avellán 

Reportaje publicado en el anuario 2020 de la Asociación de Periodistas de la Provincia de Alicante

 

La emoción de comunicar

OPINIÓN Olga Avellán 

La comunicación tiene intrínseco el poder de transmitir emociones y mover sentimientos. Precisamente esa es la gran diferencia que mantiene con la información periodística convencional. Sobre la labor comunicativa recae una gran responsabilidad, pues es con ella con la que se logra una conexión real con los ciudadanos. Y es el momento de ser reactivos y no proactivos. La comunicación debe ser participativa -atrás quedó la unidireccionalidad del mensaje-. Debemos poner en práctica la escucha activa. Preguntar a los vecinos con cercanía para conocer sus preocupaciones, sus miedos e inquietudes, sus necesidades principales a cubrir y -una vez conocemos en profundidad qué requieren- utilizar el recurso de la empatía para transmitirles que nuestra institución va a ser capaz resolver todo ello.

Dice Antonio Sola, estratega político, que la información genera conocimiento mientras que la comunicación genera sentimientos. Por ello la comunicación se considera extremadamente sensible, pues con ella se es capaz de mover emociones tan peligrosas como la ira para hacer creer a quien la percibe que debe defender una postura -como un mecanismo de superveniencia del grupo- poniendo así al pueblo en contra o a favor de quien interese. Algo que han aprendido y hacen muy bien las nuevas oleadas de políticos. En la esperanza queda que se emplee también para buenas causas.

El rigor informativo

OPINIÓN Andrés Maestre

No es que yo quiera ahora descubrir qué es el periodismo, pero conviene recordar las directrices de nuestra profesión, sobre todo en estos convulsos tiempos. Si aceptamos que la comunicación institucional también es periodismo, debemos exigir a quien la practica que cumpla con las premisas que hacen creíble el ejercicio de este empleo. Debemos exigir una preparación periodística como base de conocimiento, y velar porque seamos periodistas quienes ocupemos esos espacios.

Cabe recordar que el periodismo consiste en la obtención, tratamiento, interpretación, elaboración y difusión de información veraz y contrastada a través de medios de comunicación de masas. Además, conviene que quien opte al cargo de comunicador institucional haya pasado algunas temporadas en las trincheras de las ruedas de prensa, la búsqueda desesperada de declaraciones y contrastes y el venenoso estrés de llegar al límite del inicio de un informativo o del cierre de la rotativa. Si quien vaya a trabajar en un gabinete de prensa trae esto en la mochila, ya tendrá controlada una parte de su quehacer diario. El periodista sirve de conexión entre los representantes públicos y los ciudadanos. El comunicador institucional lo es entre la institución y el periodista. Somos eslabones de la misma cadena.

 

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