Ayer, HOY, mañana

Vivir en el hoy. Sentir el momento. El aquí y el ahora. Hay una ola que irrumpe con fuerza hacia la nueva religión de la Impermanencia con el Momentismo absoluto que promulga Fangoria –a la que yo misma me sumo-. Si no habéis visto su vídeo clip os lo recomiendo. Pura joyita cada estrofa.

Pero me vais a permitir que hagamos un viaje fugaz al pasado. Un pasado cercano. Tan cercano que ha vuelto a ser un presente.

He retomado el tratamiento de quimioterapia. El médico lo llama recaída, yo continuidad, porque no he llegado a sentir que me hubiera levantado de la caída.

Tuve que rebuscar en mi interior y descubrir la causa de esa sensación de desamparo

‘Wasapeando’ con un amigo la otra noche -de esos que solo conoces online pero lo siento como amigo- le confesé que me sentía sola. A pesar de estar siempre muy bien rodeada, la sensación que me invade es la soledad. Su pregunta de por qué me hizo reflexionar. Tuve que respirar hondo, varias veces, para rebuscar en mi interior y descubrir la causa de esa sensación de desamparo.

Cuando me diagnosticaron cáncer de mama en 2019 mi hija estaba conmigo, y lo digo literalmente, estaba dentro de mí, con unas ganas de vivir que me inundaba cada pensamiento, me daba cada aliento. Andrea me proporcionaba una energía poderosa que me hacía luchar con todas mis fuerzas por ella. Por su bienestar. Qué fácil es para una madre sacar su instinto protector. Otro cuento es cuando esa fuerza debes sacarla para ti misma. Toca aprender. En medio de una vorágine de nueva información y emociones desconocidas toca aprender.

Me reconfortó ver la entrevista que me hicieron en Cableworld Aspe Televisión con motivo de la lectura del manifiesto en la cena de aniversario de 2020 de la Asociación de Mujeres Afectadas de Cáncer de Mama de Aspe. -Uno de los últimos actos multitudinarios a los que acudí, por cierto-. Me sorprende a mí misma ver la entereza con la que cuento la historia, cómo sucedió todo, cómo me siento. Mi ayer me ha hecho reflexionar sobre mi ahora.

He aprendido y doy más importancia a que mis hijos hoy siguen dándome fuerzas, o más bien haciendo que saque fuerzas para verlos crecer tan felices, tan risueños, con esa personalidad arrolladora que los caracteriza.

Y si sirve para aportar en el presente serenidad, bienvenido sea el ayer

Hay que vivir en el hoy. Día nuevo que nace, día nuevo que se vive. Pero es lícito permitirse mirar atrás cuantas veces haga falta, porque para eso está ahí, para echar mano de lo vivido, de lo aprendido, de lo que en su momento era un ancla. Y si sirve para aportar en el presente serenidad, bienvenido sea el ayer.

Y perdonadme si me aferro al futuro, también cercano ese futuro. Porque cuando el hoy no ha sido del todo bueno, cierro los ojos y pienso: mañana, mañana será un nuevo día para vivir un mejor hoy.

Por Olga Avellán

 

Os comparto aquí la entrevista que me hicieron en Cableworld Aspe Televisión en febrero de 2020:

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