Profesora por sorpresa

 

 

 

 

 

 

 

 

Quién me iba a decir a mí que me convertiría de un día para otro en profesora de infantil. En apenas 15 días que llevamos de confinamiento soy toda una experta de las últimas técnicas pedagógicas. No es nada fácil que un niño de tres años permanezca sentado más de cinco minutos haciendo una tarea, pero ya lo vamos consiguiendo. Mi misión es recordarle lo visto hasta el momento en las clases del colegio. El uno –es un soldado haciendo la instrucción-, el dos –un patito que está tomando el sol- y el tres – una serpiente que no deja de reptar-… Que conserven el hábito, que tengan una rutina diaria. Ese era en primera instancia el objetivo de las tareas en casa. Pero ahora, con la ampliación del Estado de Alarma, ya no vale solo con repetirle que haga lo que ya conoce, ha llegado el momento de sacar la maestra que llevo dentro y enseñarle nuevos números, el cuatro –es una silla que invita a descansar- y, ¿por qué no?, el cinco –un conejo que mueve las orejas-. Y siguiente reto fijado: a por las minúsculas; que yo soy más de letras.Leer más »