Mi otra yo

Estándar

Tengo una doble. Pero no soy la única. Me he dado cuenta que muchas de las mujeres que me rodean tienen una réplica que cuida y juega con los niños.

E incluso algunas, cuando no todas, hacen la compra y se encargan de las tareas del hogar. Las mujeres de mi generación hemos ido asumiendo funciones laborales y quehaceres personales hasta tener que llegar a doblarnos para poder cumplir con lo que de nosotras se espera.

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